El Consistorio ha activado un protocolo de emergencia tras confirmarse que el eco del Barranco ha dejado de emitir repeticiones de forma súbita. Los técnicos de acústica rural, provistos de megáfonos de latón y sonómetros, han peinado la zona concluyendo que el rebote de la voz se ha extinguido por causas que todavía se desconocen.
Fallo sistémico en la roca
Las hipótesis de los expertos sugieren un posible taponamiento de los poros de la caliza debido a la humedad o un agotamiento del material sonoro acumulado tras años de uso intensivo. La brigada municipal ha intentado reactivar el fenómeno lanzando improperios contra la pared rocosa, obteniendo únicamente un silencio absoluto que los técnicos califican de antinatural y sospechoso.
Hemos gritado ‘¡Patatas!’ durante cuatro horas y la montaña no nos ha devuelto ni la primera sílaba, lo cual es una falta de respeto institucional al patrimonio inmaterial
Malestar entre los senderistas
La Asociación de Senderistas ha manifestado su malestar al no poder confirmar su propia ubicación mediante el retorno sonoro habitual. El Ayuntamiento ha solicitado formalmente que se abstengan de proferir alaridos hasta que se reponga el servicio de resonancia, sugiriendo el uso de silbatos manuales para simular el efecto de la montaña de manera artificial.

